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domingo, 13 de febrero de 2011

la iguana

Si bien la crianza de iguanas es muy difícil, creo que es importante que presente los detalles del proceso para ilustrar algunos de los obstáculos, así como para mostrar que ya no se considera que esta sea una tarea imposible. En la naturaleza, incluso en terrarios de gran tamaño, las iguanas macho son extremadamente territoriales. Esto resulta muy evidente durante la época de apareamiento. En esa época los machos entablan combates rituales. Se alzan sobre sus cuatro patas y extienden de manera amenazadora sus papadas. Una "batalla" normal entre iguanas comienza cuando estos reptiles empiezan a hacer círculos uno alrededor del otro. Cuando están cara a cara, golpearán sus cabezas hasta que uno de ellos se rinda y se aleje o aplaste su cuerpo contra el suelo en un acto de sumisión. El vencedor de esta "batalla" se conformará con dejar escapar al vencido. A veces, si el otro macho es submisivo, la iguana dominante le permitirá permanecer en su territorio, sabiendo que no constituye una amenaza para sus deseos de aparearse.
Las iguanas hembras son mucho menos agresivas, incluso durante la época de apareamiento. Ellas lucharan por un lugar para anidar si el espacio es escaso, pero por lo demás se ignoran mutuamente.
Durante la comulación el macho agarra el cuello o la cabeza de la hembra con sus dientes, sujetando al mismo tiempo la cola de la hembra con una de sus patas traseras. El macho balancea la cabeza de lado a lado. La comulación puede durar de uno a veinte minutos. El periodo de gestación es de 49 a 90 días. 




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